
Doy vueltas en torno al mismo
paisaje circular de los sentidos
nada detiene al tiempo
nadie alcanza, en ese alero, a cobijarse
no hay reparo, y ocurre
la fatal humillación de la mañana.
Mientras se esfuma el contenido resplandor
en la niebla me dejas, suspendida
de los hilos más frágiles:
con líneas temblorosas, sin futuro
en tapices roídos se dibujan
los sueños de esta noche.
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