viernes, 4 de noviembre de 2016

no deja de pulir las formas de la nada
el poeta que cree que su mano decide
el rumor en la lengua ni siquiera lo roza
pasa
como un tren velocísimo
por un pueblo fantasma
la belleza, que es la forma real de la verdad,
cruzará los desiertos cuando sea su hora
los árboles derraman sus frutos y sus flores,
dan sombra hasta secarse
sin saber que lo hacen,
sin esmero especial en ser una otra cosa
más que aquella que son, de la raíz
hasta la copa
mientras, la brisa o el huracán
hacen con ellos
lo que deben hacer,
que es lo perfecto y su modelo.

Dedicatoria

                                                                                              "su cuerpo dejará, no su cuidado;
                                                                                              serán ceniza, mas tendrá sentido;
                                                                                              polvo serán, mas polvo enamorado".
                                                                                                                       Francisco Quevedo


En la espesa negrura donde puja  la noche
las cosas se enajenan.
Como zombies  absurdos,
como airados reflejos
contra el cristal que nos repite,
volvemos a encontrarnos.
Aplicás otra capa de óleo denso
a la vieja pintura de tu escena obsesiva:
la imagen revelada de tu esencia.
Y no cubre,  y se filtra
cuando, ya desprovista de mis ojos,
te vi desmoronarte
desde tan poca altura.

Barro somos,
los desenamorados.



viernes, 21 de octubre de 2016

si estuviera en mis manos
lo que la mente crea
con latidos del cuerpo con
sutiles materias
sin más sentido que el sonido
sus ondas hacia arriba
extensas y chocando
vibrar como los cuerpos vibran
alzándose hacia el cielo
desde la superficie
que sustenta y procrea
vibrar como las voces
cuando afina y proyecta
la música  del hombre
su canto verdadero
la abstracción de la lengua
y aún en ella
las figuras y el porte
de lo real del sueño
en ese ensueño
buscándote y oyendo
el compás que conduce
por la senda más cierta
y ciegos, ciegos, ciegos
vamos a ver y vemos
unos hilos apenas
como llovizna o llanto
o semen en desérticos espacios
abiertos a la nada y sin embargo

jueves, 20 de octubre de 2016

Simbiosis

En lo hondo del mar, con esa extraña música
el vaivén de las aguas hamacando las formas
de todo lo que habita el fondo de este mundo.
Escamas  de los peces, como nubes doradas
custodiados por haces de venenos terribles.
La vida que llevamos:
sustrato y pesadilla.
Huir. Bajar. Nadar
buscando aire en el agua.
La perfecta armonía de ser donde se está
tan peligrosamente a salvo.
La anémona y el pez
son amantes sensatos.

jueves, 2 de junio de 2016

Intersecciones

Veo que el roble arroja bandadas amarillas,
bajo los nubarrones, inclinados y ocultos
en refugios de lana, los que pasan
van presos en sus cuerpos.
Percibo la coherencia del viento y de la luz,
esquiva en estas tardes.
Por su destello en mí,
deseo conocer ese secreto
pero el misterio no me abre
sus puertas fácilmente:
quedan piedras aún,  sal y desiertos,
queda el océano
la fluidez o el lento derivar de las aguas,
el mar, eterno mar y sus olas oscuras.
Pero:
los cruces son fatales,
los umbrales deshacen los caminos andados,
las brújulas señalan sólo el norte, y
los hombres de este mundo
debemos recordar lo que sabíamos.

viernes, 1 de abril de 2016

Esquela

Pasado el año,quedaban los fragmentos
el fino polvo que flota en los resuellos
de la tormenta inesperada.
La imagen socavada en los ángulos
por el trazo violento de la luz
el fantasmal amor girando en las volutas
del humo que huye.
No era ése. Su hálito era breve
Pero podría haber sido. U otro,
-cualquiera cuaja en los espacios ignorados-
Un imbécil
que se convierta en el Futuro



viernes, 14 de agosto de 2015

la ciudad es una bestia oscura, lustrosa, desmembrada
que ha emergido del agua,
la llovizna evapora los restos del sentido
-todo es barro en el fondo-
nosotros erramos, en pos de algún lugar 
que pueda ser un templo, ya sin ídolos
donde se dé la epifanía  nuevamente:
el destello de los ojos en los ojos, la comunión del pan
y el pez que se duplica en el sangrar del vino
erramos como una manada de corderos que se mecen
ya sin la paz del  tallo más dócil de los trigos
desamparados todos  en tan lisa geografía,
esta pampa de sueños nebulosos y vigilias eternas,  
siempre de espaldas al oleaje que  promueven los vientos
en el hueco arcilloso que es el centro preciso
del alma de este río