La nave olvida a los marinos:
mientras flota en el mar
sus vidas flotan
y pasado y futuro son puertos muy lejanos
ya casi todo se reduce
a ese goce algo incierto
de dejarse mecer
mirar la espuma
escudriñar el sol y ver las trazas
del baile de los vientos, incesante
Hay el día y la noche
el sereno fluir y las tormentas
pero allí, en altamar
no existe nada en medio
salvo la dulce y entregada sombra
-entre el cielo y el agua-
del corazón del hombre en
la plenitud de su intemperie.
martes, 10 de diciembre de 2013
domingo, 8 de diciembre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
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A tu paso dejaste caer las cosas
que traías en las manos
giraste la cabeza y viste todo
aprobando, buscaste
el asiento más cómodo.
Los demás te miraban con los ojos brillantes
y risas excitadas venían de la cocina
cabalgando un aroma, un perfume de especias,
un calor renovado.
Todo suspiros y gritos y sorpresas
cuando el mago probaba
la eficacia de un truco
sumergiéndose a medias
en una gran valija
con tarjetas colgantes de palabras escritas
en una lengua extraña.
Después era el esbozo
de millones de historias incompletas
de imágenes de llantos de nombres de los muertos
de la charla en voz baja y luego el sueño
infinito y pobrísimo
y amanecer tan tarde
en esa cama ajena
de tu perdida casa.
que traías en las manos
giraste la cabeza y viste todo
aprobando, buscaste
el asiento más cómodo.
Los demás te miraban con los ojos brillantes
y risas excitadas venían de la cocina
cabalgando un aroma, un perfume de especias,
un calor renovado.
Todo suspiros y gritos y sorpresas
cuando el mago probaba
la eficacia de un truco
sumergiéndose a medias
en una gran valija
con tarjetas colgantes de palabras escritas
en una lengua extraña.
Después era el esbozo
de millones de historias incompletas
de imágenes de llantos de nombres de los muertos
de la charla en voz baja y luego el sueño
infinito y pobrísimo
y amanecer tan tarde
en esa cama ajena
de tu perdida casa.
sábado, 5 de octubre de 2013
Espiamos el jardín sombrío
cegados por el trazo de oro
de una lámpara tenue,
tu cara se iba hundiendo
en las fauces profundas de la sombra
y hablabas en voz baja
tu grave voz urdiendo los deseos
componiendo armonías con el aire.
El tiempo, amor, es un tapiz perfecto
que tejieron tus manos con las mias:
se tensa el hilo del instante
y en segundos, apenas,
se deshace la trama.
miércoles, 8 de mayo de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
Tè
La trepamos despacio y sin embargo,
nos faltò el aire al final de la escalera.
Entre pocas otras cosas, muy dispersas,
hablamos de salud.
Los ojos no parecen asentarse
en aquello que evitan o se posan,
las manos se deslizan por el aire
-como apartando velos invisibles-
mendigàndole luz a la neblina.
Cada dìa, la vida nos sorprende
la muerte, en cambio,
adopta caras y gestos conocidos.
Te miro y pienso:
no hay màs sabidurìa que la que da este spleen
de ser quien soy, quien sos
envejeciendo.
nos faltò el aire al final de la escalera.
Entre pocas otras cosas, muy dispersas,
hablamos de salud.
Los ojos no parecen asentarse
en aquello que evitan o se posan,
las manos se deslizan por el aire
-como apartando velos invisibles-
mendigàndole luz a la neblina.
Cada dìa, la vida nos sorprende
la muerte, en cambio,
adopta caras y gestos conocidos.
Te miro y pienso:
no hay màs sabidurìa que la que da este spleen
de ser quien soy, quien sos
envejeciendo.
martes, 11 de septiembre de 2012
Señales luminosas
Aunque apenas se trate
de cruzar un saludo,
unas obvias palabras,
una regla mundana de simple cortesía
te sé, porque presiento
antiguas vecindades
de tu alma y mi alma,
porque hay en el fondo de los ojos
un destello al unísono,
la secreta armonía de la música
que nadie más escucha
en este aire liviano de septiempre.
En lo alto del árbol
¿ves que las copas reverdecen y se agitan
como humanas doncellas en vísperas del día?
Este cruce es señal de un desencuentro
planeado en el origen
por dioses caprichosos
-como niños tiranos-
que han decidido ahora
dejar claro que aquello no ha de ser esta vez
de ningún modo:
entre nosotros, sólo
la veladura del futuro
y el pasado, que es sombra, tiznándonos la frente.
de cruzar un saludo,
unas obvias palabras,
una regla mundana de simple cortesía
te sé, porque presiento
antiguas vecindades
de tu alma y mi alma,
porque hay en el fondo de los ojos
un destello al unísono,
la secreta armonía de la música
que nadie más escucha
en este aire liviano de septiempre.
En lo alto del árbol
¿ves que las copas reverdecen y se agitan
como humanas doncellas en vísperas del día?
Este cruce es señal de un desencuentro
planeado en el origen
por dioses caprichosos
-como niños tiranos-
que han decidido ahora
dejar claro que aquello no ha de ser esta vez
de ningún modo:
entre nosotros, sólo
la veladura del futuro
y el pasado, que es sombra, tiznándonos la frente.
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