miércoles, 14 de mayo de 2014
Pasajes
La borra de un deseo
el día en que se cumple,
¿es agua desgajada desde el temblor del trueno?
Sé que el rayo refulge recién, en su agonía
y el tiempo aún cae liviano,
-en verdad,
da la impresión de estar ahí quieto
mientras la vida humea en una olla
patinada de herrumbres inútiles y antiguos-
¿cómo entra
una hebra de pasto o
una pizca de barro en la delgada lluvia?
Como sea que sea, así entraste al sueño
sudoroso y helado
descalzo hasta que duela
la visión de tus pies,
y otra vez me imagine
los caminos atroces. Hoy no.
Mañana, te lo juro,
me abstendré de escribir
la palabra infortunio.
domingo, 11 de mayo de 2014
como quien oye llover
como una mano que se distrae
de tu presencia
y se ensimisma
a recordar el curso de
sus propias líneas
las asperezas,
o aquella magra carnadura de los dedos,
se ha desprendido suavemente,
cortó los hilos
como quien niega
los largos tramos de sus inicios.
Para el que observa
tendrá una causa remota,
inaprensible,
pero si hila
más hábilmente
el minucioso telar del universo
lazo por lazo
los paisajes, los cuerpos, con el tiempo,
sabrá que cae
-agua anhedónica-
sólo una lluvia
intensa y
mansa.
viernes, 14 de febrero de 2014
Pura espuma
te trajeron las calles que anduve desolada
el mar de gente
con una oleada mansa que llegaba al tobillo
cuando intenté sin suerte caminar sobre el agua
todo prefiguraba la sombra que seguía y la sombra seguía
apegada a tus pasos, colgando de tu espalda
como un anuncio claro
la luz es inminencia, el tiempo refractario
y así nos sumergimos, sin nociones de nado
ni nada que nos salve de imprevistas corrientes
-sí, el adentro del mar es lo más vasto-
entre algas, estrellas, en bancos de corales,
cabalgando hipocampos más fieles a sí mismos
entreví nuestra suerte:
estaba echada
como aquellas sirenas afónicas que tienden
su largo cuerpo pez
sobre las rocas
y lavan sus escamas con luz de luna y agua.
el mar de gente
con una oleada mansa que llegaba al tobillo
cuando intenté sin suerte caminar sobre el agua
todo prefiguraba la sombra que seguía y la sombra seguía
apegada a tus pasos, colgando de tu espalda
como un anuncio claro
la luz es inminencia, el tiempo refractario
y así nos sumergimos, sin nociones de nado
ni nada que nos salve de imprevistas corrientes
-sí, el adentro del mar es lo más vasto-
entre algas, estrellas, en bancos de corales,
cabalgando hipocampos más fieles a sí mismos
entreví nuestra suerte:
estaba echada
como aquellas sirenas afónicas que tienden
su largo cuerpo pez
sobre las rocas
y lavan sus escamas con luz de luna y agua.
sábado, 4 de enero de 2014
Tarde
En esa hora en la
que cae el sol en
el incierto principio del verano
cuando ladran los perros
que presagian la noche
y arden las cocinas
ahumándose, hirviendo
plenas de olores diferentes
iguales a sí mismos,
a las manos que trozan sobre el mármol
los frutos de la tierra mal ganados
cuando se enlazan los amantes
con las persianas altas porque la luz es grata
y apenas se oye entre ellos la propia melodía
del chasquido de un líquido en los estrechos túneles
y desborda lo íntimo hacia el ajeno prójimo
que a solas bebe o fuma
conmovido de todo lo que ocurre
cuando no pasa nada.
que cae el sol en
el incierto principio del verano
cuando ladran los perros
que presagian la noche
y arden las cocinas
ahumándose, hirviendo
plenas de olores diferentes
iguales a sí mismos,
a las manos que trozan sobre el mármol
los frutos de la tierra mal ganados
cuando se enlazan los amantes
con las persianas altas porque la luz es grata
y apenas se oye entre ellos la propia melodía
del chasquido de un líquido en los estrechos túneles
y desborda lo íntimo hacia el ajeno prójimo
que a solas bebe o fuma
conmovido de todo lo que ocurre
cuando no pasa nada.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Decíamos
Viento minúsculo
ademán más que pobrísimo del frío
se alza sin olas, apenas una gasa
sobre la quieta imagen de los cuerpos
sellados en su plena juventud
de allí, lo extático los trae
ojos en blanco
hinchado el labio
lo mórbido es el trazo de la carne
apenas sostenida
sobre la estepa de los huesos
ahora polvo, antes raíces de la llama
y el fuego impenetrable los aleja
caverna, allí en el río
donde se oculta el pez
que debió ser dorado
para morir
para vivir, la farsa
la inconcebible forma del hastío
que te mueve a palabras
espasmos del respiro
ahogados en lo dicho y lo no dicho
¿por cuántas veces más
seremos pronunciados?
quien guarda sus mensajes mueve el agua
la agita con clarísima intención:
vuelve a lo oscuro se regresa se desanda
hasta principio o fin
la deshilada cuerda donde baila
un desequilibrado equilibrista
aferrado a sí mismo
mintiendo desde el aire y sobre el aire
que no llega y no da.
Para nacer hay que llorar desconsolado
en el primer umbral
allí en el límite
de mundo e inframundo
el aleteo del pez,
los mapas del tesoro y
ese ahogarse de a dos,
ese desmayo.
ademán más que pobrísimo del frío
se alza sin olas, apenas una gasa
sobre la quieta imagen de los cuerpos
sellados en su plena juventud
de allí, lo extático los trae
ojos en blanco
hinchado el labio
lo mórbido es el trazo de la carne
apenas sostenida
sobre la estepa de los huesos
ahora polvo, antes raíces de la llama
y el fuego impenetrable los aleja
caverna, allí en el río
donde se oculta el pez
que debió ser dorado
para morir
para vivir, la farsa
la inconcebible forma del hastío
que te mueve a palabras
espasmos del respiro
ahogados en lo dicho y lo no dicho
¿por cuántas veces más
seremos pronunciados?
quien guarda sus mensajes mueve el agua
la agita con clarísima intención:
vuelve a lo oscuro se regresa se desanda
hasta principio o fin
la deshilada cuerda donde baila
un desequilibrado equilibrista
aferrado a sí mismo
mintiendo desde el aire y sobre el aire
que no llega y no da.
Para nacer hay que llorar desconsolado
en el primer umbral
allí en el límite
de mundo e inframundo
el aleteo del pez,
los mapas del tesoro y
ese ahogarse de a dos,
ese desmayo.
martes, 10 de diciembre de 2013
Marina
La nave olvida a los marinos:
mientras flota en el mar
sus vidas flotan
y pasado y futuro son puertos muy lejanos
ya casi todo se reduce
a ese goce algo incierto
de dejarse mecer
mirar la espuma
escudriñar el sol y ver las trazas
del baile de los vientos, incesante
Hay el día y la noche
el sereno fluir y las tormentas
pero allí, en altamar
no existe nada en medio
salvo la dulce y entregada sombra
-entre el cielo y el agua-
del corazón del hombre en
la plenitud de su intemperie.
mientras flota en el mar
sus vidas flotan
y pasado y futuro son puertos muy lejanos
ya casi todo se reduce
a ese goce algo incierto
de dejarse mecer
mirar la espuma
escudriñar el sol y ver las trazas
del baile de los vientos, incesante
Hay el día y la noche
el sereno fluir y las tormentas
pero allí, en altamar
no existe nada en medio
salvo la dulce y entregada sombra
-entre el cielo y el agua-
del corazón del hombre en
la plenitud de su intemperie.
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