domingo, 11 de mayo de 2014

como quien oye llover


como una mano que se distrae
de tu presencia
y se ensimisma
a recordar el curso de
sus propias líneas
las asperezas,
o aquella magra carnadura de los dedos,
se ha desprendido suavemente,
cortó los hilos
como quien niega
los largos tramos de sus inicios.
Para el que observa
tendrá una causa remota,
inaprensible,
pero si  hila
más hábilmente
el minucioso telar del universo
lazo por lazo
los paisajes, los cuerpos, con el tiempo,
sabrá que cae
-agua anhedónica-
sólo una lluvia
intensa y
mansa.


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