En esa hora en la
que cae el sol en
el incierto principio del verano
cuando ladran los perros
que presagian la noche
y arden las cocinas
ahumándose, hirviendo
plenas de olores diferentes
iguales a sí mismos,
a las manos que trozan sobre el mármol
los frutos de la tierra mal ganados
cuando se enlazan los amantes
con las persianas altas porque la luz es grata
y apenas se oye entre ellos la propia melodía
del chasquido de un líquido en los estrechos túneles
y desborda lo íntimo hacia el ajeno prójimo
que a solas bebe o fuma
conmovido de todo lo que ocurre
cuando no pasa nada.
sábado, 4 de enero de 2014
viernes, 27 de diciembre de 2013
Decíamos
Viento minúsculo
ademán más que pobrísimo del frío
se alza sin olas, apenas una gasa
sobre la quieta imagen de los cuerpos
sellados en su plena juventud
de allí, lo extático los trae
ojos en blanco
hinchado el labio
lo mórbido es el trazo de la carne
apenas sostenida
sobre la estepa de los huesos
ahora polvo, antes raíces de la llama
y el fuego impenetrable los aleja
caverna, allí en el río
donde se oculta el pez
que debió ser dorado
para morir
para vivir, la farsa
la inconcebible forma del hastío
que te mueve a palabras
espasmos del respiro
ahogados en lo dicho y lo no dicho
¿por cuántas veces más
seremos pronunciados?
quien guarda sus mensajes mueve el agua
la agita con clarísima intención:
vuelve a lo oscuro se regresa se desanda
hasta principio o fin
la deshilada cuerda donde baila
un desequilibrado equilibrista
aferrado a sí mismo
mintiendo desde el aire y sobre el aire
que no llega y no da.
Para nacer hay que llorar desconsolado
en el primer umbral
allí en el límite
de mundo e inframundo
el aleteo del pez,
los mapas del tesoro y
ese ahogarse de a dos,
ese desmayo.
ademán más que pobrísimo del frío
se alza sin olas, apenas una gasa
sobre la quieta imagen de los cuerpos
sellados en su plena juventud
de allí, lo extático los trae
ojos en blanco
hinchado el labio
lo mórbido es el trazo de la carne
apenas sostenida
sobre la estepa de los huesos
ahora polvo, antes raíces de la llama
y el fuego impenetrable los aleja
caverna, allí en el río
donde se oculta el pez
que debió ser dorado
para morir
para vivir, la farsa
la inconcebible forma del hastío
que te mueve a palabras
espasmos del respiro
ahogados en lo dicho y lo no dicho
¿por cuántas veces más
seremos pronunciados?
quien guarda sus mensajes mueve el agua
la agita con clarísima intención:
vuelve a lo oscuro se regresa se desanda
hasta principio o fin
la deshilada cuerda donde baila
un desequilibrado equilibrista
aferrado a sí mismo
mintiendo desde el aire y sobre el aire
que no llega y no da.
Para nacer hay que llorar desconsolado
en el primer umbral
allí en el límite
de mundo e inframundo
el aleteo del pez,
los mapas del tesoro y
ese ahogarse de a dos,
ese desmayo.
martes, 10 de diciembre de 2013
Marina
La nave olvida a los marinos:
mientras flota en el mar
sus vidas flotan
y pasado y futuro son puertos muy lejanos
ya casi todo se reduce
a ese goce algo incierto
de dejarse mecer
mirar la espuma
escudriñar el sol y ver las trazas
del baile de los vientos, incesante
Hay el día y la noche
el sereno fluir y las tormentas
pero allí, en altamar
no existe nada en medio
salvo la dulce y entregada sombra
-entre el cielo y el agua-
del corazón del hombre en
la plenitud de su intemperie.
mientras flota en el mar
sus vidas flotan
y pasado y futuro son puertos muy lejanos
ya casi todo se reduce
a ese goce algo incierto
de dejarse mecer
mirar la espuma
escudriñar el sol y ver las trazas
del baile de los vientos, incesante
Hay el día y la noche
el sereno fluir y las tormentas
pero allí, en altamar
no existe nada en medio
salvo la dulce y entregada sombra
-entre el cielo y el agua-
del corazón del hombre en
la plenitud de su intemperie.
domingo, 8 de diciembre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Volver
A tu paso dejaste caer las cosas
que traías en las manos
giraste la cabeza y viste todo
aprobando, buscaste
el asiento más cómodo.
Los demás te miraban con los ojos brillantes
y risas excitadas venían de la cocina
cabalgando un aroma, un perfume de especias,
un calor renovado.
Todo suspiros y gritos y sorpresas
cuando el mago probaba
la eficacia de un truco
sumergiéndose a medias
en una gran valija
con tarjetas colgantes de palabras escritas
en una lengua extraña.
Después era el esbozo
de millones de historias incompletas
de imágenes de llantos de nombres de los muertos
de la charla en voz baja y luego el sueño
infinito y pobrísimo
y amanecer tan tarde
en esa cama ajena
de tu perdida casa.
que traías en las manos
giraste la cabeza y viste todo
aprobando, buscaste
el asiento más cómodo.
Los demás te miraban con los ojos brillantes
y risas excitadas venían de la cocina
cabalgando un aroma, un perfume de especias,
un calor renovado.
Todo suspiros y gritos y sorpresas
cuando el mago probaba
la eficacia de un truco
sumergiéndose a medias
en una gran valija
con tarjetas colgantes de palabras escritas
en una lengua extraña.
Después era el esbozo
de millones de historias incompletas
de imágenes de llantos de nombres de los muertos
de la charla en voz baja y luego el sueño
infinito y pobrísimo
y amanecer tan tarde
en esa cama ajena
de tu perdida casa.
sábado, 5 de octubre de 2013
Espiamos el jardín sombrío
cegados por el trazo de oro
de una lámpara tenue,
tu cara se iba hundiendo
en las fauces profundas de la sombra
y hablabas en voz baja
tu grave voz urdiendo los deseos
componiendo armonías con el aire.
El tiempo, amor, es un tapiz perfecto
que tejieron tus manos con las mias:
se tensa el hilo del instante
y en segundos, apenas,
se deshace la trama.
miércoles, 8 de mayo de 2013
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