miércoles, 14 de octubre de 2009
sábado, 10 de octubre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
Aún
Ferdinand Hodler..."No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza"...
Antonio Gamoneda
sábado, 3 de octubre de 2009
Como si

Debajo de los arcos, en
el centro de una oculta simetría,
el corredor te roza
como una idea de fuga.
Y es entonces que buscas
el aceite que no quemó en las lámparas
su tímida confianza en un futuro.
Raspando con tus uñas rotas
ese fondo bruñido del metal,
su pátina verdosa, primogénita
de la escencial oscuridad y el desconcierto,
serás la virgen hundida y exaltada
en el ritual del sacrificio.
Sangras
como quien, puerilmente
cree vivir su vida
y se alisa el cabello en la cubierta
de un velero celeste, bajo el sol
en el muerto verano de las islas.
La tumba de Keats (fragmento)
Una mujer ha levantado su indecisa mano, todo sufrimiento ha sido un sacrificio estéril,
pronto vendrá el ciervo, pronto el terciopelo verde del invierno cubrirá las lápidas,
nadie sino el cielo podrá recordar cada una de estas piedras por sus nombres,
quién a Coleman y a Curtis, quién a Clara y quién a Jakob,
quién a Trelawny que duerme a dos pasos de la tempestad de Shakespeare,
quién a Severn anciano entre los cinco dedos blancos de su pincel de mármol.
(...)
entornaré los ojos y lloraré ante ti con el lenguaje de las abejas,
la música de Renato Pace que murió en Mathausen y era abril del cuarenta y cinco,
cerraré los ojos y lloraré ante ti con el rocío que deja la mañana en los alambres de púa,
Fabrizi Ceruso caído en Tívoli a los diecinueve víctima de la violencia de estado,
levantaré los ojos y lloraré ante ti como el meteoro del granizo sobre los tejados de cinc,
y ése será el rumor de lo que existe debajo de lo que ya no existe,
el cabizbajo con su perro, la alianza de los tristes con los desesperados,
la oxidación de las fechas y la improbable memoria de los números.
Juan Carlos Mestre
pronto vendrá el ciervo, pronto el terciopelo verde del invierno cubrirá las lápidas,
nadie sino el cielo podrá recordar cada una de estas piedras por sus nombres,
quién a Coleman y a Curtis, quién a Clara y quién a Jakob,
quién a Trelawny que duerme a dos pasos de la tempestad de Shakespeare,
quién a Severn anciano entre los cinco dedos blancos de su pincel de mármol.
(...)
entornaré los ojos y lloraré ante ti con el lenguaje de las abejas,
la música de Renato Pace que murió en Mathausen y era abril del cuarenta y cinco,
cerraré los ojos y lloraré ante ti con el rocío que deja la mañana en los alambres de púa,
Fabrizi Ceruso caído en Tívoli a los diecinueve víctima de la violencia de estado,
levantaré los ojos y lloraré ante ti como el meteoro del granizo sobre los tejados de cinc,
y ése será el rumor de lo que existe debajo de lo que ya no existe,
el cabizbajo con su perro, la alianza de los tristes con los desesperados,
la oxidación de las fechas y la improbable memoria de los números.
Juan Carlos Mestre
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