domingo, 28 de diciembre de 2008

Brindis



Fernando Bech (Pintura digital)

Encuentro de las copas
aquí
una rendija intermitente
esta noche de fuegos
de artificios
martilleo de voces
su música lejana
choque
astillas del cristal
estas burbujas
su aire contenido.
Del compás de los años
te advierten las campanas
de un pasaje tan leve.
Te inclinas.
Sobre un papel
de impecable marfil
tu letra menuda
describe los deseos
adelante
mañana
después
-eso es lo oculto-
la cuerda que te arrastra o
te sostiene
ata o
salva
brinda o
se ofrece
los labios húmedos
apenas beben.

viernes, 26 de diciembre de 2008

martes, 23 de diciembre de 2008

Family






Y un saludo para todos los que me conocen.

lunes, 22 de diciembre de 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

Nabidad nipona

Aquí esta joya

El incendio de Atenas

(texto sin firma, repartido en un barrio de Atenas)

Basta ya.

Les escuchamos cada día en los noticieros de la tele. Declaraciones,
contra declaraciones y después comentarios y todo lo demás para lo que
ustedes llaman nuestra información "objetiva".

Basta ya.

Ahora nos van a escuchar a nosotros.

Somos la generación
de los 400 euros. De los programas "stage" del
organismo de empleo, del trabajo flexible, de la eterna capacitación
(siempre con nuestros gastos), de la precariedad, de la carestía, de los
dos diplomas que no sirven para nada. De la eliminación de nuestros
derechos laborales, de nuestra humillación por parte de patrones,
políticos y los demás.

Somos la generación que la
encierran en escuelas, intentando meter en
nuestras cabezas sus nacionalismos, sus prejuicios, su lujuria por la
patria, su mentira, su subordinación.

Somos los muchachos que humillan y provocan los antidisturbios, los policías
secretos, o los guardias especiales y todos los demás policías que hizo su
democracia (y puso por todos lados como otro ejército de ocupación) cuando
nos encontramos en su camino, sus objetos diarios de su abuso del poder.

Somos los heridos de las marchas de los estudiantes y de los alumnos,
nuestras
cabezas fueron golpeadas contra el asfalto, nuestra dignidad fue
eliminada bajo sus botas, nuestras manos fueron quebradas por los toletes,
nuestras caras fueron machacadas por sus puñetazos, nuestros pulmones
todavía contienen los gases que nos echaron, que están prohibidos según
acuerdos internacionales. Moriremos
prematuramente porque no estuvimos de
acuerdo con las leyes que nos están robando la vida.
Somos los detenidos
que nos arrastramos en juicios por años, Panagiotis que llevaba zapatos de
un color equivocado y se quedó 40 días en la cárcel, Dimitrios Augustinos
que pasó por el lugar equivocado en el momento equivocado, los 50 heridos
en el hospital Evangelismos el día 8 de marzo de 2007.

Nosotros incendiamos sus bancos. Nosotros nos enfrentamos con la policía.
Nosotros destruimos la paz social que están construyendo día y noche
lavando el cerebro de los ciudadanos para que obedezcan y se
callen.
Nosotros seguimos iluminando las noches frías que nos trajeron. Nosotros
seguimos ensuciando las paredes con consignas que aunque sus ojos vean
nunca llegarán a sus oídos. Nosotros nos vengamos por
Alexis en las
barricadas el sábado que los buenos ciudadanos burlaban otra vez sus
conciencias de la violación semanal. No es que nuestras palabras sean
crueles. Cruel es su realidad. Alexis fue la gota que hizo desbordar el
vaso. Cada noche va a ser de él de aquí en adelante.

Se acabaron sus noches tranquilas.

Péguennos, échennos gases, deténgannos, tírennos balas de goma como las
que llevan tirando desde el sábado, apúntennos con sus pistolas o den
tiros al aire (¿o a nosotros tal vez?). Alisten al paraestado, como están
haciendo ahora en Patras o a esos periodistas siempre dispuestos, la mano
larga real del poder. A Pretenteris, Evangelatos, Triantafilopulos,
Kapsis, Tremi,
Pavlopulos, Papajelas. Y a todos los demás. De ellos
depende su éxito. Escondan las imágenes de la brutalidad policial, tapen
los escándalos que apestan, aprueben sus medidas antipopulares con
"consenso
social".


El lunes en Atenas pusieron a sus agentes a destruir los pequeños
comercios. Nosotros los vimos saliendo de las filas de la policía. Hay
incluso fotos. Las van a ocultar ellas también, con mucho éxito. Ya sus
papagayos, después de los primeros disturbios, repiten bien los que
ustedes les enseñaron.

El martes no respetaron ni siquiera el funeral de Alexis. Mandaron a los
antidisturbios a su funeral para provocar a niños de 15 años. Tiraron
gases lacrimógenos y detuvieron a niños. Ustedes profanaron al mismo chico
que asesinaron.

¡Ya basta con las mentiras! No somos los encapuchados ni los
conocidos-desconoci dos. Somos muchos y estamos furiosos. Ya paren de
repetir tonterías.
Desde Komotini hasta Janiá, de norte a sur nuestra
rabia se desborda. Cayeron con todos los medios que su monstruoso poder
dispone a eliminarnos. Con toletes, balas, lacrimógenos, medios
de
comunicación masiva, provocaciones, paraestado.

No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos.

No nos nos hacemos ilusiones que van a tomarlo todo eso en cuenta. Todos
los días entierran nuestros gritos en su mentira.

Adiós. Nos van a ver desde sus sofás en sus televisiones.

"Historia ahí vamos. Mira arriba, hacia el cielo"

Periódico Anarquista HUMANIDAD

Gracias, Rubén Mancini.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Idea


“Una idea es como un pájaro invisible.
Lo que percibimos es el temblor de la rama que acaba de abandonar.”


Lawrence Durrell.


Bajo esta luz tan tenue
me restriego las manos
¿cuándo fue que mudaron
de la infantil blancura
hacia este paisaje
de venas y de surcos?
¿qué hábitos del tiempo
dan formas a las formas
momifican los cuerpos
sin aviso?
Así
apenas núbil
me quedará tu imagen
si me guardo
y esquivo
la tentación fatal de convocarla
en la alta angustia de la noche
tan puntual enemiga
que cerca y arrincona
-cada vez más exacta-
este pálido sol
que se alza y derrumba
sobre la breve línea
que es confín de la isla.
Veo cimbrear las ramas
con sus pendientes frutos
el corazón se vuelca
como un licor festivo
parpadeo
pero no hay mar aquí
no está el sonido
rayo de la promesa o la amenaza
no se divisan
unos ojos astrales ni dormidos
velo y desvelo
de aquellos cuerpos que el verano arrebataba.
El fulgor de la tarde
se desplaza
fundido en este frente
de moradas tormentas
hacia un lugar lejano e invisible
donde el pasado amor
se difumina
como la sombra alucinada
que proyecta
el batir de las alas de un pájaro impensable,
el temblor de su fuga.