Imaginaciones múltiples / Destinos post industriales y Destinos individuales / El sujeto del futuro / Aires de libertad, ilusiones / Imaginar a veinte años, no más / Estados sin estadistas / Tecnología y fantasmas / El borde sudamericano / Valoraciones y escepticismo / ¿Los valores simbólicos entorpecen la conformación de una cultura pluralista argentina?
Y no diría dolor; es más que eso viene de algún país atroz que no conoce su mirada. Posado como un pájaro indolente en la cornisa mínima de la ventana fotografía el tumulto de la calle desde su ojo desierto. La vida es lo que a veces le parece: la mezcla indecorosa que se da en las gavetas de una oficina de objetos olvidados un destino provisorio, o absurdo para cosas que no han tenido un alma. Acumula paraguas o pañuelos cuadernos o manojos de llaves que no abrirán más puertas cajas con fotos de un verano que ha ido ajándose como los que al sol sonríen una vez que están lejos de la playa y sus trajes de baño se endurecen entre restos de arena o la polilla de un cajón sombrío en la esperable humedad de un viejo armario los devora herida de invernal aburrimiento. Viene de allí sabe que ha dejado su casa o que no hubo fuera de la ilusión y sus pinceles (fieles al pulso que dirige los trazos) jamás ni techo ni paredes ni un abrigo ni un fuego que -aunque pálido- reúna dos versiones solitarias del frío.
Una hija de Zeus fue su capricho antorcha en mano, su madre la buscó por cada uno de todos los rincones de este mundo, al no encontrarla prohibió a la tierra engendrar y dar frutos. Así todo el tiempo de aquel año no vio la luz una sola manzana ni una brizna de hierba creció sobre los campos, los hombres habrían muerto pero Zeus pidió a Plutón que dejase marchar a Proserpina el oscuro raptor obedeció aunque antes de eso, puso en su boca (roja boca de diosa) una roja semilla de granada para que así no le fuera posible alejarse de él, si en un rapto (un capricho de ella) se le antojaba hacerlo para siempre. Acordaron, entonces los padres y el raptor que la niña pasaría dos tercios de cada año con su madre y los dioses del cielo, y el resto con Plutón, bajo la tierra. Como esposa del rey del inframundo mandaría sobre todos los espectros, sería la dueña de los fantasmas y llevaría a cabo, minuciosa las maldiciones pronunciadas por los hombres. En Grecia, por entonces ocurrían historias como ésta en la que el rey del dominio subterráneo se apropiaba del amor de una doncella por fuerza, y de capricho. Sugieren algunos (pero habría que confiar en juicios de hombres) que ella no estuvo -en un todo- en desacuerdo, que por su propia voluntad aceptó las semillas que envolvió con su lengua, y el cetro que le daba potestades de Dama del Infierno le pareció, inclusive la ofrenda de su esposo temible y temerario guardián del fuego y del horror leal a su deseo y a sus fuerzas. Su mirada fatal llevaba el sello de lo que debe verse y aceptarse sin oponer reparos. Cuando enfrentaba los ojos de los hombres los hundía en la contemplación más pura (era un trance mortal, un dilatado éxtasis) era la forma más perfecta y desafiante de sus propios destinos. Del mundo en llamas que arde debajo de este mundo que habitamos del reino húmedo y oculto de los muertos viene a dejarnos de regreso y a tiempo, su mensaje y su cifra el núcleo y la semilla de ceniza que guarda en lo profundo de su vientre la tierra en cada nueva primavera.
..."levantaré los ojos y lloraré ante ti como el meteoro del granizo sobre los tejados de cinc,
y ése será el rumor de lo que existe debajo de lo que ya no existe"...Juan Carlos Mestre